TRABAJO SOCIAL EN COOPERACIÓN AL DESARROLLO: LA PARTICIPACIÓN COMO ACTITUD PROFESIONAL

 

En el año 2017 fui invitada a la facultad de Trabajo Social por La profesora María Teresa García y la profesora María Isabel Martín Estalayo  para poder compartir un espacio de reflexión acerca del Trabajo Social en Cooperación al Desarrollo y metodologías participativas para la intervención y acción.

Como antigua alumna de dicha facultad accedí emocionada y me encantó poder compartir este tiempo de la mano de estas  grandes profesionales y del alumnado interesado en este campo.

Además, tuve la suerte de poder contar con Gita Kandel, amiga nepalí residente en España desde hace 4 años que colabora con la ONG Nepal Sonríe y que ha estado trabajando como parte de  una ONG nepalí que regentaba una casa de acogida, cuando vivía allí.

 

Aunque el tema principal por el que realicé esta sesión fue presentar la ONG Nepal Sonríe y poder explicar la filosofía con la que se trabaja, también  tuve la oportunidad de poder compartir la vinculación del Trabajo Social con en el ámbito de la Cooperación al Desarrollo. Y es que, en mi opinión, no son disciplinas separadas, mucho tienen que ver la una de la otra y la mirada con la que intervenimos tiene que ser la misma tanto en España, como en Nepal, puesto que debemos ver a las personas como agentes y sujetos de cambio las cuales, sólo cuando toman conciencia de su realidad mediante la participación y acción, pueden resolver sus problemas.

Desde el punto de vista profesional de la Cooperación al Desarrollo, se debe trabajar con las personas  beneficiarias la comprensión de su realidad, observando las necesidades y, a partir de ahí, orientar la práctica y la intervención siendo siempre ellos y ellas las generadoras del autoconomiento de la realidad. La participación ha de ser una actitud y un valor que vaya implícito en nuestra forma de trabajar e intervenir con el colectivo o la persona.

Como dice mi compañero de profesión Diego Villalón y voluntario de la ONG Nepal Sonríe “se busca hacer partícipes a las comunidades de su propio proceso de análisis de situación, identificación y priorización de necesidades y problemáticas y a la par en la búsqueda de soluciones que se adecuan en sus particularidades culturales, locales, en los aspectos económicos, políticos, familiares y, como entidades externas tienen que ofrecer ese apoyo en ese proceso siendo ellos y ellas los protagonistas”.

El modelo a seguir, desde mi punto de vista, son las ideas de Paulo Freire, que considera que las personas empobrecidas deben identificar, analizar y comprender su realidad y  que ello se transforme en empoderamiento o concienciación.

Para acabar, vuelvo a hacer mención a Diego Villalón citando sus palabras “El trabajo social y la Cooperación al Desarrollo está muy ligadas entre sí y es necesario personas involucradas e interesadas que ayuden a evolucionar con respecto a este campo de manera más ética y respetuosa dando importancia a la cultura y diversidad para ayudar a conseguir un mundo más global en el que se respeten las diferencias y prevalezca las personas como seres humanos y sean los protagonistas de su propio proceso de autonomía y autodeterminación”.