Gamificación como herramienta

Mar García Rubio

Aun sin ser maestra, qué duda cabe de la dificultad de serlo, especialmente hoy en día teniéndose que adaptar a los ritmos voraces de una sociedad fugaz donde todo cambia al ritmo de un pestañeo. Conseguir la motivación del alumnado para un aprendizaje de calidad es el objetivo de muchos y muchas acompañantes de procesos educativos con niños/as y jóvenes.

Pero ¿por qué es tan complejo?

Ellos y ellas, menores que han nacido con las tecnologías debajo del brazo, nativos/as digitales, esperan que los espacios y metodologías educativas se adapten a sus necesidades y sus motivaciones.

Por ello, en Adarsi, apostamos por la gamificación en el ámbito de la educación como herramienta que puede mejorar la concentración y aumentar sus habilidades, capacidades y conocimientos.

¿Y qué es la gamificación? 

imagen obtenida de internet

 

Está en boca de todo el mundo este nuevo concepto y, según Educación 3.0, se trata de «una técnica de aprendizaje que traslada la mecánica de los juegos al ámbito educativo-profesional con el fin de conseguir mejores resultados, ya sea para absorber mejor algunos conocimientos, mejorar alguna habilidad, o bien recompensar acciones concretas, entre otros muchos objetivos.»

Siempre teniendo en cuenta que, dentro del aprendizaje en contextos formales, la gamificación no se trata de un juego en sí, si no que se utilizan técnicas del juego para adaptar las unidades didácticas a un entorno que fomente su motivación y absorban mejor lo que se aprende. Y, además, puedes conseguir generar una dinámica activa donde se divierten mientras aprenden.

Pero gamificar no es sencillo. Es fácil caer en errores y peligros al aplicar la gamificación sin un diseño previo. Muchas veces podemos cometer el error de crear juegos sin dedicar tiempo a un análisis previo y que se convierta en una herramienta poco útil a la que no le hemos dado un sentido. Lo importante es analizar el contexto y el comportamiento del grupo para saber qué les motiva y cómo para así poder adaptarnos a la realidad, siempre teniendo en cuenta los objetivos del proceso educativo.

Y entonces, ¿cuáles son los objetivos de la gamificación, si no son jugar?

El objetivo principal, me atrevería a decir, es conseguir la motivación del alumnado y su implicación a conseguir sus objetivos mediante la realización de la actividad, en este caso, a través de un juego.

Es experimentar, divertirse y jugar para conseguir resultados de calidad en el aprendizaje y conseguir que la persona se vincule al conocimiento y al contenido que está trabajando.

Autora:

Mar García Rubio

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