Autora: Martina Zingari

Texto escrito durante la pandemis de la COVID-19, Sept 2021

(…)

Naturalmente estamos predispuestos a la relación con los animales y con los perros en específico porque todo nuestro ser extrae beneficio de ella: desde la mejora del funcionamiento del sistema circulatorio  e inmunológico, a la reducción del riesgo de enfermedades y depresión debido a la producción de endorfinas, al aumento de la autoestima.

Partiendo de estos fundamentales conceptos, la Terapia Asistida con Perros es una modalidad de intervención terapéutica en la que el animal de terapia es parte integrante del proceso de rehabilitación, reeducación, integración y socialización de una persona.
En España no comienza a investigarse y a aplicarse de forma más extendida hasta la década de los 90 y hoy en día constituye un ámbito de estudio en continuo crecimiento, una terapia complementaria que ha demostrado beneficios en diversas poblaciones como la geriátrica, la infantil, la penitenciaria, en particular para individuos con autismo y síndrome de Down.

Por ejemplo, como efecto de las TAP se han observado un incremento en las habilidades sociales en personas con Alzheimer, una mejora de la autoestima y un aumento de la sensación de seguridad. De la misma forma, la mera presencia del animal se ha relacionado con una menor ansiedad y menor depresión. Por otra parte, las visitas periódicas de perros a unidades de larga estancia pueden incrementar las interacciones verbales y no verbales entre los usuarios y, en personas que padecen esquizofrenia, reducir la sintomatología negativa.

Además, todas las personas que se sienten molestas, incomodas o sienten miedo hacia los animales, problamente lo sea por razones culturales y no genéticas. Así, los/as niños/as están naturalmente más predispuestos/as al contacto con los animales, no tienen prejuicios hacia ellos. Y el contacto con un perro, por ejemplo, produce una extraordinaria neuroactivación: su cerebro aprende más cosas y de forma más rápida.

Una nueva investigación publicada en la revista Pediatric Research ha descubierto además que los y las niñas pequeñas que viven en hogares con perros, que pasan tiempo con ellos paseando y jugando, tienen un mejor bienestar social y emocional que los y las coetáneas sin mascota.

Son noticias interesantes no solo para la comunidad educativa, sanitaria y social, sino también y sobre todo para todas aquellas personas que, en su día a día, conviven con un perro quizás sin valorar su extraordinaria presencia.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio está protegido por reCAPTCHA y se aplican la política de privacidad y los términos de servicio de Google.