Trabajo para realizar en Ayuda Humanitaria

Ana Puebla

Al hilo de la situación que estamos viviendo a nivel global he estado recordando, e indagando un poco más, en mis conocimientos sobre los protocolos internacionales establecidos para situaciones de emergencias.

Recordé que cuando hice el máster de especialización, este fue uno de los sectores que menos estudiamos y a lo largo de mi carrera profesional me he percatado de que, si no te dedicas directamente a ello, pocos profesionales conocemos los intríngulis de esta parte de la Cooperación Internacional.

Es por ello por lo que me lanzo a escribir una breve introducción al tema, empezando por realizar una distinción de conceptos. Y es que, para mí, la palabra tiene un valor único; es más, creo que la comunicación es la base de todas nuestras relaciones (incluida la relación con nosotras mismas) y es por ello que considero de vital importancia aclarar siempre de qué estamos hablando y de qué no.

Por un lado, nos encontramos la ayuda de emergenciasegún la información que nos proporciona Hegoa, “consiste en la ayuda proporcionada con un carácter de urgencia a las víctimas de desastres desencadenados por catástrofes naturales o por conflictos armados. La ayuda consistente en la provisión gratuita de bienes y servicios esenciales para la supervivencia inmediata (agua, alimentos, abrigo, medicamentos y atenciones sanitarias).”

Este tipo de ayuda es de carácter temporal limitado que puede alargarse hasta 6 o incluso 12 meses.

Y, por otro lado, tenemos la ayuda o acción humanitaria, que incluye la ayuda de emergencia y el trabajo de forma prolongada que se da, pasado el tiempo máximo destinado a emergencias.

Como inciso antes de continuar, hay que decir que, aunque siempre se le ha llamado ayuda humanitaria, el concepto está comenzando a redirigirse hacia el de acción humanitaria y, personalmente me identifico más con este matiz.

Algunos autores hacen distinción entre ambos conceptos, marcando la diferencia en que acción humanitaria encierra un contenido más amplio que incluye temas relacionados con protección de víctimas o defensa de los derechos humanos (entre otros).

Desde mi punto de vista, la cooperación al desarrollo no puede sino trabajar desde estos conceptos como algo innato al propio desarrollo, razón por la que anteriormente afirmaba que me inclino más a utilizar el concepto acción humanitaria.

Esta acción busca trabajar más allá de lo inmediato, y se centra en volver a reforzar a la sociedad y en asentar las bases necesarias para un desarrollo social, económico, medio ambiental y político, justo.

Roy Brauman, presidente de Médicos Sin Fronteras la define de la siguiente manera: “la Acción Humanitaria es aquélla que busca sin ninguna discriminación y por medios pacíficos, proteger la vida, respetando la dignidad humana, devolviendo a las personas la capacidad de elegir”.

El “encargado legal” de regir este sector de la cooperación es el Derecho de Injerencia Humanitaria.

Bajo este marco legislativo y en las Convenciones de Ginebra, se pone un especial énfasis en dos fundamentos básicos para las organizaciones de socorro: deben ser humanitarias e imparciales.

Así mismo, la acción humanitaria siempre debe tener como objetivo preservar la vida y encaminarse a ayudar a las personas a superar un periodo de crisis.

Existe un código de conducta que consta de 10 pautas, establecido por La Cruz Roja y Media Luna Roja junto a otras ONGs, que establece unas normas universales para facilitar la labor y aseguran el éxito de estas.

  1. Lo primero es el deber humanitario.
  2. La ayuda prestada no está condicionada por la raza, el credo o la nacionalidad de los beneficiarios ni ninguna otra distinción de índole adversa. El orden de prioridad de la asistencia se establece únicamente en función de las necesidades.
  3. La ayuda no se utilizará para favorecer una determinada opinión política o religiosa.
  4. Nos empeñaremos en no actuar como instrumentos de política exterior gubernamental.
  5. Respetaremos la cultura y las costumbres locales.
  6. Trataremos de fomentar la capacidad para hacer frente a catástrofes utilizando las aptitudes y los medios disponibles localmente.
  7. Se buscará la forma de hacer participar a los beneficiarios de programas en la administración de la ayuda de socorro.
  8. La ayuda de socorro tendrá por finalidad satisfacer las necesidades básicas y, además, tratar de reducir en el futuro la vulnerabilidad ante los desastres.
  9. Somos responsables ante quienes tratamos de ayudar ante las personas o las instituciones de las que aceptamos recursos.
  10. En nuestras actividades de información, publicidad y propaganda, reconoceremos a las víctimas de desastres como seres humanos dignos, y no como objetos que inspiran compasión.

Autora:

Ana Puebla

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